A partir de marzo de 2026, el mercado nacional de futuros de plásticos exhibía una alta volatilidad, con movimientos de precios influenciados por los fundamentos tanto de la oferta como de la demanda interna y fluctuaciones en los precios del petróleo crudo provocadas por situaciones geopolíticas internacionales.
Como producto químico fundamental para el petróleo crudo, la lógica de fijación de precios de los futuros del plástico siempre se ha basado en "coste + oferta y demanda".
Recientemente, la actual situación geopolítica en Medio Oriente ha hecho que los costos sean una variable clave que domina las tendencias del mercado a corto-plazo, mientras que los desequilibrios estructurales en la oferta y la demanda internas determinan el rango operativo de mediano- a largo-plazo de los precios de los futuros de plástico.
En resumen, el actual mercado nacional de futuros de plástico se encuentra en una situación compleja caracterizada por un fuerte apoyo a los costos, una demanda débil y niveles de inventario divergentes.
En el corto plazo, la incertidumbre que rodea la situación geopolítica de Oriente Medio y la tendencia de los precios del petróleo crudo a subir en lugar de bajar seguirán respaldando los precios del plástico.
Junto con los continuos cierres de mantenimiento de plantas nacionales y la situación de escasez de suministro sin cambios, se espera que los precios de los futuros del plástico mantengan una tendencia relativamente fuerte y volátil.
En el mediano y largo plazo, si los conflictos geopolíticos disminuyen, los precios del petróleo caen y las primas de costos disminuyen, el mercado volverá a centrarse en el ritmo de recuperación de la demanda y la reducción de inventarios.
La contradicción entre la lenta recuperación de la demanda y el alto inventario social gradualmente se hará más prominente, limitando el potencial alcista de los precios.
Para los inversores, el actual mercado de futuros de plásticos se caracteriza por una alta volatilidad y el comercio unilateral-conlleva riesgos importantes.
Se recomienda una gestión estricta del riesgo y una negociación cautelosa.












